Lo/La Inefable – Entre las Dos Idiomas

Eduardo y Yo

(English translation follows.)

Primero, el context: He estado enferma aquí en Ecuador. Hace casi dos semanas, vine con un orzuelo malo. Después, en mi primera semana en Quito, tuve un resfriado y tos también. Entonces, los efectos secundarios de mis intestinos aparecieron debido a la medicina nueva para mí. Ha estado feo.

Gracias a Dios, he encontrado casi el cielo en Otavalo. Otavalo es una ciudad más pequeño que Quito—menos personas, tráfico, contaminación, ladrones—y con montañas y nubes hermosas todo alrededor. Para mi, es una espactacular vista todo el tiempo.

Sin embargo mi cosa favorita aquí en Otavalo es mi familia anfitriona incluso la estudiante quien vive en la otra habitación a lado de mí. Ella es una enfermera especialista y es como una santa para mí. Ella me ha dado confianza en mi salud y la probabilidad de mi fuerza otra vez pronto (más las medicinas sin receta medica que son adecuerdas para mis afliciones.)

!Y la familia otavaleña! Ellos son como diaconos reales de Jesúcristo. Ellos viven su fé—divertidos, de bienvenidas, y cariñosos. Ellos son mormones. Antes de este viaje no sabía nada de esta denominación, solo estereotipos. Es como mi viaje recientemente de Costa Rica cuando me quedé con una familia de testigos de Jehová.

Cuando los conocí y vi mi habitación, supe que podría mejorar. Mi fé en mi cuerpo estaba regresando.

Entonces, en la merienda anoche, nosotros empesamos una charla de nuestros entendimientos de Dios y un poco de nuestras religiones….en español. !Dios mio! Me sentí un poco torpe por lo menos. Podría describir mi fé individual con respeto y amor para la fé de mi papá otavaleño. Creo que los dos son profundas y vivificantes ahora y por siempre. Cuando él usó la palabra “proposito,” entendía que su creencia incluyó la idea de substitución de la vida de Jesucristo por nuestros pecados. Para mí, es obvio, es un modo para describir el Cristianismo pero no el único.

También, a lo largo de las decades especialmente en mis cinquentas hasta ahora, mis ideas se han expandido. Aprendí de los padres del desierto y de santos antiguos como Teresa de Avila. Leía historias de hoy como las de la sacerdote episcopal Cynthia Bourgeault en La Sabiduría de Jesús. Después de mis experiencias leer todas los Salmos en una semana de clases de Educación Del Ministerio más otros poemas como las de Mary Oliver, Dios parece estar en todas partes. Mis oraciones han cambiado desde listas y palabras hasta espacios vacios en mi mente y espacios grandes en mi corazón. El cuerpo, la sangre y el alma de Cristo se han vuelto muy reales para mí.

En realidad, mis experiencias son privadas y preciosas para mí y vacilo en compartir eso. Pero cuando me desperté muy muy temprano por la mañana y no pude dormir, me levanté. No podía dormir hasta escribir eso. Todavía vacilo. ¿Voy a compartir esto? ¿En mi blog o solo en nuestras conversaciones después de las meriendas? Prefiero nada más oral. Prefiero usa palabras no de nuestros religiones en particular pero de la naturaleza, de milagros en nuestras vidas, etc. Creo que este tipo de conversación incluso todo. Será más accesible para todos en la mesa.

Nosotros tenemos diferentes experiencias y relaciones con Jesús. Después de todo, tratamos de usar palabras simples para describir lo más inefable, ubicuo y espectacular—Dios. Para mí, el español no es suficiente…o es inglés. Que gran posibilidad de pensar que es aún possible.

Creo que es mejor describir nuestras mismas experiencias del día y el mundo mientras se aman cada uno y continuabamos disfrutando la compañia del uno y del otro. Eso es la gran posibilidad y probabiidad mejor en este nido que es Otavalo. Nosotros podemos construir las puentes fuertes mientras mostramos cuanto nos amamos.

Dios, nos ayuda.

 

The Ineffable, Between Two Languages

First, the context: I’ve been sick here in Ecuador. Almost two weeks ago, I came with a bad sty. Then, in my first week in Quito, I had a cold and cough too. Then, the side effects of my bowels appeared due to the new medicine. It has been ugly.

Thank God, I found almost heaven in Otavalo. Otavalo is a smaller city than Quito—less people, traffic, pollution, thieves—with beautiful mountains and clouds all around. For me, it is a spectacular sight all the time.

However my favorite thing here in Otavalo is my host family including the student who lives in the other room beside me. She is a nurse practitioner and is like a saint to me. She has given me confidence in my health and the likelihood of my strength returning again soon (plus the over-the-counter medicines that are suitable for my afflictions.)

And the Otavalian family! They are like real deacons of Jesus Christ. They live their faith—fun, welcoming, and caring. They are Mormons. Before this trip I did not know anything about this denomination, only stereotypes. It’s like my trip recently to Costa Rica where I stayed with a family of Jehovah’s Witnesses.

When I met them and saw my room, I knew I could improve. My faith in my body was returning.

So, after supper last night, we started to talk about our understanding of God and a little about our religions … in Spanish. !OMG! I felt a little awkward to say the least. I could describe my individual faith with respect and love for the faith of my Otavalian father. I think the two faiths are deep and life-giving now and forever. When he used the word “purpose,” I understood that his belief included the idea of substitution of the life of Jesus Christ for our sins. For me, it is obvious and is a way to describe Christianity, but not the only one.

Also, throughout the years, especially in my fifties until now, my ideas have expanded. I learned about the desert fathers and ancient saints like Teresa de Avila. I’ve read today’s authors like the Episcopal priest Cynthia Bourgeault in The Wisdom Jesus. After my experiences reading all of the Psalms in one week for EFM classes plus other poems like Mary Oliver’s, God seems to be everywhere. My prayers have changed from lists and words to empty spaces in my mind and large spaces in my heart. The body, blood and soul of Christ have become very real to me.

Actually, my experiences are private and precious to me and I hesitate to share them. But when I woke up very early in the morning, I got up. I could not sleep until I wrote this. I still hesitate. Am I going to share this? In my blog or only in our conversations after supper? I prefer nothing more oral. I prefer to use words not of our religions in particular but of nature, of miracles in our lives, etc. I think this type of conversation includes everyone and is more accessible.

We have different experiences and relationships with Jesus. After all, we try to use simple words to describe the most ineffable, ubiquitous, and spectacular—God. For me, all the words in Spanish are not enough … or English. What a great possibility to think that it is even possible.

I think it is better to describe our own experiences of the day and the world as we love each other and we continue enjoying the company of one and the other. That is the great possibility and best probability in this nest that is Otavalo. We can build strong bridges while showing how much we love each other.

God, help us.

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