
Antes de jubilarme, era una psicóloga en las escuelas. Para mi acto final, me quedaba un sabático para estudiar español. Terminaba SPAN 201, 202 y 203. Luego viajaba por tres meses a América Latina donde vivía con familias anfitrionas. Recuerdo vivamente la cena con una docena de hispanohablantes en abril de 2019 después de haber regresado a casa. Finalmente podría comprender las historias rápidas y podría agregar un pequeño cuento también sin parar la conversación. Pero el próximo día, mi esposo fue diagnosticado con cáncer de vejiga en etapa 4. Después de eso, tuvo la cirugía y recuperación. Próxima, la pandemia y mi retiro se desarrollan.
Después cuatro años, Rob está bien, repetí las clases a la universidad y estoy lista para más inmersión. Estoy tan afortunada y privilegiada porque puedo viajar otra vez. Echo de menos español nativa.
Al fin de mayo, habré terminado una clase más. Mi gramática es un poco mejor. Pero mi memoria favorita de esta clase fue el día cuando nos dividimos en pequeños grupos de dos o tres para listar nombres de bloggers, influencers, embajadores, los brand advocates y los aficionados. Los jóvenes de generación Z en mi clase conocían miles de nombres. No conocía a nadie excepto a mí mismo. En mi mente no podía dejar de reír.
Es obvio. Tanto como me gusta montar mi bicicleta de un lado a otro, así como los estudiantes y mi profe, he agotado esta opción. Es tiempo para más inmersión. Mi confianza ha vuelto. No necesito más gramática. Espero que ustedes, mis seguidores, me hagan responsable.